Amuletos





El ANKH:

El ANKH o LA CRUZ ANSATA es el amuleto más antiguo de Egipto. El signo jeroglífico del Ankh significa: Vida o Vida eterna. Atañe , no solo al mundo material, sino también, de una manera más importante a la vida del más allá, la segunda vida, la vida del espíritu.

El símbolo del Ankh combina los principios generativos del hombre y de la mujer en un solo diseño. El lazo o curva representa los órganos de la reproducción femenina y lo que resta lo masculino.

Su imagen es similar a la cruz cristiana; únicamente varía la parte superior, que presenta una forma ovalada a modo de argolla o asa. La argolla superior
  
representa la entrada del agua que inundaba el valle del Nilo y producía la fertilidad. Era uno de los principales atributos de la diosa Isis, que fue quien consiguió devolver la vida a su esposo y hermano Osiris. Aunque, en realidad, la mayoría de los dioses, en su calidad de inmortales, la llevaban.

Son muy numerosos los grabados y esculturas en los que aparece un dios o diosa con la cruz en la mano, acercándosela a la nariz de algún otro dios o protegido. Con este gesto el portador de la cruz insuflaba aliento de vida al otro, quien a su vez, lo recibía a través de las ventanas de su nariz. A menudo se la representó en la mano de los faraones egipcios, en cuya coronación jugaba un importante papel.

Es la vida con mayúscula, la que no acaba con la muerte, la que resurge y continúa. Por eso, se aplicaba a la frente de los faraones, para que su visión de la eternidad prevaleciera durante todo su mandato por encima de cualquier contratiempo.

Por tanto, como amuleto, favorece la longevidad y la sabiduría de quien ha vivido muchas vidas. Portar un talismán con el Ankh significa solicitar fertilidad y abundancia. Pero también un paso más: ir en pos de la espiritualidad.



El IEB O CORAZÓN:

Los dioses esta satisfecho”(ieb-neteru-hotep). Para los antiguos egipcios el corazón era el lugar del pensamiento, de la emoción y de la propia vida. En el juicio ante Osiris, el corazón era pesado en contraposición a la 
pluma de la justicia y la verdad (ma´at); recitando los ensalmos “¡oh, mi corazón. no permanezcas como un testigo en mi contra. No me contradigas ante los jueces. No actúes contra mi ante los Dioses. No seas mi enemigo en presencia del guardián de la balanza Anubis.”, por lo que el amuleto ieb era de vital importancia para el paso a otro nivel de existencia. La palabra ieb aparece en los conceptos como “buen amigo” (ak-ieb) traduciéndose como “uno que ha entrado en el corazón”, “alegría” (au-ieb), y en las expresiones religiosas como “el corazón de los dioses esta satisfecho”(ieb-neteru-hotep).

Los amuletos-corazón son de cornalina, jaspe rojo, cerámica vitreada roja o pasta de color. Tanto la cornalina como el jaspe rojo simbolizan el dinamismo, el coraje necesario para enfrentarse a los enemigos invisibles. Se relacionan con la ira de las divinidades defendiendo sus lugares, cuya raíz debe ser el cielo y no las pasiones animales. Es la exaltación, hija del Cielo.

El TYET:

El Tyet o el nudo de Isis es un amuleto simboliza la regeneración femenina; su color rojizo alude a “la sangre de Isis”. Puesto que la mujer otorga la vida, su papel dentro de la magia egipcia era fundamental; siendo la principal exponente la Diosa Isis, “la señora de la magia”. En ocasiones el tiet personifica también a las Diosas Nut, Hathor y Neftis , en donde el nudo constituye una especie de vestido, con la parte central y las piezas laterales formando un estilizado ceñidor. La asociación del tiet con lo femenino y del djed con lo masculino eran una forma de expresar la naturaleza dual de la vida, así como ser una representación simbólica de los Dioses Isis y Osiris, los padres del Dios Horus. El signo tyet también se utilizo como insignia de oficio para el mayordomo o “encargado” de palacio (jerepah).

El nudo de la diosa Isis , también conocido como el símbolo de Tyet, era una representación estilizada de los genitales de la diosa . Casi cada mujer llevaba este amuleto para que se conceda toda la sabiduría de Isis y su conocimiento . Este amuleto sirve como un amuleto de la fertilidad. Casi siempre se hacía de piedra roja y contenía una piedra verde. Solía colocarse sobre la garganta o el pecho.

El URAEUS:

El uraeus, o ureus, es una representación de la diosa Uadyet. La imagen del uraeus constituyó el emblema protector preferente de muchos faraones, quienes eran los únicos que podían portarlo como atributo distintivo de la realeza. Uraeus fue el término que empleó Horapolón, un estudioso del Alto Egipto, a finales del siglo V a. C., en su tratado Hieroglyphica donde muestra una interpretación ideográfica de la escritura jeroglífica, y desde entonces se mantuvo dicho nombre.

El uraeus tenía forma de cobra y, algunas veces, portaba la corona Roja del Bajo Egipto y la corona Blanca del Alto Egipto. La diosa cobra Uadyet, solía figurar junto a la diosa buitre Nejbet, como representantes del Alto y Bajo Egipto.

Uadyet, originaria del delta del Nilo, simbolizaba al Bajo Egipto, diosa protectora del faraón, era una serpiente que actuaba como protección de dioses y faraones en la mitología del antiguo Egipto y se le atribuía la característica de ser muy poderosa. Encarnaba a las diosas solares.

Nejbet, representada como un buitre, era símbolo del Alto Egipto; deidad protectora del faraón en los nacimientos, la coronación, las fiestas de jubileo y en las batallas.

Uno de los títulos del faraón, el nombre de Nebty contiene el Uraeus. También aparece representado en la parte superior de muchos templos y formando parte de las coronas egipcias, como diadema sujetando el Nemes (tocado de los faraones), y en joyas o amuletos de faraones y dioses.

La cobra y las serpientes eran símbolos de resurrección y estaban asociadas a los mitos solares del viaje del Sol por el cielo y el inframundo, la Duat. Se las veneraba principalmente en Buto y al morir se depositaban en cajas de bronce o madera, grabadas con relieves de imágenes de serpientes, que algunas veces tenían cabeza humana tocada con la corona Doble y el uraeus.

EL PILAR DYED:


El Pilar Dyed, o Dyed, es un símbolo que pudo representar la columna vertebral del dios Osiris, un árbol, un poste conformado por gavillas de grano atadas, etc. Es uno de los símbolos más reproducido en la mitología egipcia, aunque se desconoce el objeto que representa realmente.

El pilar dyed pudo ser un antiguo fetiche de la época prehistórica, relacionado con los ritos agrícolas, que perduró en la iconografía egipcia, siendo representado hasta el periodo de dominación romana.

De época Tinita se conocen pilares Dyed, hallados en Helwan. Posteriormente, durante el Imperio Antiguo, fue grabado en el recinto funerario del faraón Dyeser (Zoser) en Saqqara, en la necrópolis de Menfis, y parece indicar que era un símbolo asociado a otros conceptos, como soporte del cielo; o bien pudo ser asignado a otras divinidades, como Sokar y Ptah, pues estos dioses de Menfis aparecen representados portando este símbolo.

Durante el Imperio Nuevo, en el Papiro de Ani, está dibujado junto al signo de la vida, Anj, con unos brazos que portan un disco solar naciente, acompañado, a ambos lados, por su hermana Neftis y su esposa Isis, con varios monos que saludan y adoran al Sol. Es Osiris el representado con forma de Dyed.

Es posible que cuando Osiris, Ptah y Sokar fueron asociados, el pilar pasó a formar parte del simbolismo de Osiris cuando se difundió ampliamente su culto. El pilar Dyed también se encuentra en representado en los cetros uas de los dioses Thot y Jonsu.

“La erección del pilar Dyed” era una célebre ceremonia de origen menfita, posiblemente en honor al dios Ptah, que posteriormente se asoció con Osiris. Mediante la celebración de esta ceremonia se simbolizaba la estabilidad del reinado, la resurrección de Osiris, y la victoria de éste dios sobre Seth. Esta ceremonia constituía un modo de renovar, regenerar y revitalizar periódicamente las fuerzas del faraón para que pudiera seguir reinando sobre el trono de Egipto. Además, debía repetirse durante la fiesta Heb Sed. Se puede observar, entre otros lugares, en el templo de Sethy I en Abidos, el lugar de culto a Osiris.

El ojo de Horus ” el ojo que todo lo ve”:


El ojo de Horus, es uno de los amuletos más conocidos del antiguo Egipto y del mundo musulmán actual. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. El wedjat, un ojo en parte humano y en parte de halcón, es el ojo de Horus, dios de los cielos, y viene a significar «la unidad o totalidad restablecida». Estos amuletos les servían no solo contra las enfermedades sino también contra traiciones, conjuros y maldiciones enviados por los enemigos y mal de ojo.

Era uno de los más poderosos amuletos, que protegía especialmente la incisión practicada en la momia para extraer sus órganos. Al ojo se le representó, desde hace miles de años, con un círculo con un punto en el centro, el mismo símbolo que representa al Sol y, por lo tanto, representa el poder de lo eterno, que no cambia con el tiempo.

Propiedades del Lapislázuli para los Egipcios:

En Egipto el lapislázuli creían que curaba la melancolía y la fiebre.

A través de los siglos, sus propiedades más representativas han estado unidas al color azul, símbolo de pureza, salud, suerte y nobleza, por lo que los egipcios, lo utilizaron en aderezos y mascaras funerarias. El lapislázuli está considerado como gema de la iluminación espiritual, incidente más en el mundo interior que en el exterior, propicio al desarrollo del “ser” más que en el “hacer” o en el “tener” y la suerte que puede proporcionar revierte no sólo en beneficio propio si no en desprendimiento hacia los demás.

El escarabajo como amuleto:

El escarabajo fue un amuleto de vida y poder, con forma de escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer egipcio), que representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia. En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna.

El escarabajo estaba vinculado con el dios Jepri, forma de Ra como Sol naciente, y era el símbolo de la constante transformación de la existencia.

Varias especies de escarabajos peloteros, principalmente el Scarabaeus sacer, gozaron de un estatus sagrado entre los egipcios.

Su nombre jeroglífico se translitera como o xpr, y se traduce como “convertir” o “transformar”. El término derivado xprw se traduce como “forma”, “transformación”, “suceso”, “modo de ser” o “el autocreado”, dependiendo del contexto. Puede tener significado existencial, ficticio u ontológico.

El escarabajo fue asociado a Jepri, el autocreado, el dios asociado al Sol naciente. Antiguamente se creía que el escarabajo era solamente de género masculino y que se reproducía depositando el semen en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a Jepri, que se creó así mismo de la nada. Por otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero se asemeja al Sol. Plutarco escribió:

Los egipcios creyeron que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte, llevándole a través del mundo subterráneo, Duat, después del ocaso para renovarle otra vez al día siguiente. Algunas tumbas reales del Imperio Nuevo exhiben una imagen triple del dios del Sol, con el escarabajo como símbolo del Sol de la mañana. El techo astronómico en la tumba de Ramsés VI relata la “muerte” cada noche y el “renacimiento” del Sol como siendo tragado por Nut, diosa del cielo, y reapareciendo de su matriz como Jepri. La imagen del escarabajo asociado a ideas de transformación, renovación y resurrección, es ubicua en el arte religioso y funerario egipcio antiguo.

Los escarabajos fueron tallados en variados materiales: esteatita, basalto, granito y en piedras preciosas como lapislázuli, amatista, cornalina, e incluso en metales como el oro. Las excavaciones arqueológicas en Egipto han sacado a la luz imágenes de escarabeos en hueso, marfil, piedra, fayenza egipcia y metales preciosos, fechados desde la sexta dinastía hasta el período romano.

Son generalmente pequeños y están agujereados para permitir engarzarlos en un collar, y en la base llevan una breve inscripción o un cartucho egipcio. En general se usaban como amuletos, y en su reverso llevaban figuras o textos. Algunos tenían escrito el nombre de su propietario y se han utilizaban como sellos, un uso extendido en las ánforas con vino, mercancía de lujo. Los faraones encargaron a veces la fabricación de ejemplares más grandes con largas inscripciones, como el escarabajo conmemorativo de la boda de la reina Tiy. Grandes esculturas de escarabajos se pueden encontrar en los templos de Tebas, en el Serapeum de Alejandría y en otros lugares de Egipto.

El escarabajo tenía una gran importancia en el culto funerario egipcio. Generalmente era tallado en piedra verde y colocado en el pecho de los difuntos, para proteger el corazón y sustituirle durante la momificación. El propósito del “escarabajo del corazón” era asegurarse de que el corazón no testimoniaría contra el difunto en el juicio de los muertos. Otra posibilidad es la sugeridas por las palabras de transformación de los Textos de los Sarcófagos, que afirman que el alma de los difuntos puede transformarse (xpr) en un humano, un dios, o un pájaro y reaparecer en el mundo de los vivos.

Quizás el ejemplo más famoso de tales “escarabajos del corazón” es el de color verde amarillento encontrado entre las provisiones de la tumba de Tutankamón, tallado en un gran trozo de mineral cristalino del desierto libio.

Hechos en su mayoría de esteatita vidriada, medían entre 4,7 y 11 cm, con un texto en su parte inferior. Eran utilizados como sellos de representación del rey, su familia, y algunos dignatarios, durante el segundo periodo intermedio de Egipto (hicsos). Son una de las principales fuentes de información de la dinastía XIV y la XV. Se han encontrado, además de en Egipto, en Canaán y Kush.

Fue muy usado en la dinastía XVIII, dándole Thutmose III el uso de sello real. Amenhotep III los utilizó profusamente, como forma de propagar por sus dominios las noticias relacionadas con él o con la familia real. Los más numerosos hablan de leones muertos con sus propias flechas, y de cacerías de toros salvajes. Otros ejemplares hablan de su boda con Tiy, de la construcción de un lago artificial en el palacio de Malkata o de la llegada de la princesa mitania Kilughepa con otras 317 mujeres al harén real. Estos escarabajos propagandísticos eran de un tamaño mayor, y se distribuían entre los cortesanos, altos funcionarios o bien se enviaban como obsequio a los reyes de países aliados.

El escarabajo sigue siendo un artículo popular gracias al interés y fascinación moderna hacia el arte y las creencias del Antiguo Egipto. Escarabajos en piedras semipreciosas o en cerámica esmaltada se pueden comprar en la mayoría de las tiendas, mientras que en el templo de Karnak ha tenido que ser protegido un antiguo gran escarabajo, representación de Jepri, para desalentar a los visitantes de la práctica supersticiosa consistente en frotar la basa de la estatua para conseguir suerte; ahora muchos se limitan a dar tres vueltas alrededor de él.

El escorpión como amuleto:


Se llevaba como protección contra las picaduras o mordeduras de insectos y serpientes venenosas . se confeccionaba generalmente en malaquita o turmalina verde, como colgante o anillo. Se lo asociaba a los signos de Virgo y Escorpio.
Protección contra la envidia las traiciones, que al que lo lleve no le afecte o se diera cuenta de antemano 



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